Ingredientes:
Una zanahoria, 250 gr. de garbanzos ya cocidos, 75 gr. de queso rallado, una cucharadita de comino, un poco de pimientón (picante o dulce, según gustos), un huevo y pan rallado. Para la salsa: un yogur griego (no azucarado), un chorrito de zumo de limón, una cucharadita de orégano, pimienta negra, sal y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Preparación
Rallamos la zanahoria, la sofreímos con un poco de AOVE y la reservamos hasta que esté fría.
En un procesador, echamos los garbanzos con la zanahoria, el queso y las especias; añadimos un poco de sal y trituramos hasta obtener una masa homogénea.
Batimos el huevo y preparamos un plato con el pan rallado (yo le añadí también unas semillas de sésamo).
Vamos formando los bastoncillos con las manos, los pasamos por el huevo, después por el pan rallado y colocamos sobre una fuente apta para horno.
Reservamos en la nevera un par de horas (puede ser más).
Precalentamos el horno a 200º, pincelamos los bocaditos con un poco de AOVE y cocinamos unos 20 minutos, hasta que estén dorados.
Mientras, preparamos la salsa mezclando bien todos los ingredientes. ¡Listo!
Ideal como entrante, para dipear, o como cena acompañado con una ensalada.
