Ingredientes:
Una cebolla morada, una cabeza de brécol pequeña, 8 trozos de tomates secos (los míos eran en aceite de oliva), un trozo de queso brie, 3 huevos, un yogur griego, 90 gr. de harina integral, 50 gr. de harina de garbanzos, 40 gr. de aceite de oliva virgen extra y cebolla en polvo.
Preparación
Para la masa, mezclamos las harinas con el AOVE, agregamos el aceite, medio vasito de agua tibia (vamos echando poco a poco), un poco de sal y un poco de cebolla en polvo (opcional); amasamos un poco hasta obtener una masa homogénea que no se pegue.
La extendemos con un rodillo sobre un papel de horno e intentamos hacer la forma redondeada.
La colocamos sobre el molde , pinchamos con un tenedor el fondo y la horneamos a 220º unos 15 minutos con peso encima (pueden ser garbanzos crudos).
Mientras, cortamos la cebolla en tiras y la sofreímos en una sartén con AOVE hasta que empieza a coger color.
Añadimos el brécol cortado en trozos medianos y rehogamos todo con un poco de sal y ajo en polvo hasta que esté a nuestro gusto.
Batimos 3 huevos y los mezclamos con el yogur.
Agregamos los tomates secos troceados (si no son en aceite tienes que hidratarlos antes) y las hortalizas ya cocinadas.
Removemos bien nuestro relleno, lo echamos sobre la masa y ponemos por encima unos trocitos de queso brie (también quedaría bien con queso de cabra).
Metemos al horno a 180º una media horita, hasta que nuestro relleno esté cuajado. ¡Súper súper buena!



